La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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El aparecido del Salto del Gato

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En México, el 95% del total de población ha hecho un viaje en carretera alguna vez en su vida. Queramos o no, todos, casi todos, han recorrido un camino para llegar a su destino deseado. Sea en coche, motocicleta o hasta a pie, estos traslados siempre están acompañadas de historias y relatos de ultratumba. Esos que hacen de esta experiencia, un atemorizante viaje. Una de tantas leyendas de este tipo se localiza en el suroeste de Puebla y es conocida como la macabra historia del aparecido del Salto del Gato.



Leyenda de carretera

La carretera Panamericana es una vía de comunicación que recorre gran parte del país. Uno de sus miles de tramos une al municipio de Izúcar de Matamoros con Acatlán de Osorio en territorio poblano. Esta parte vial, conocido como el Salto del Gato, recorre una porción del eje volcánico alrededor de un peligroso precipicio. Es aquí donde cobra vida la escalofriante leyenda del aparecido del Salto del Gato. Un relato donde se dice que decenas de vehículos cayeron al abismo ocasionando la muerte de todos los viajeros.

Vista de una carretera de noche

La leyenda comienza durante la década de los 30 donde los primeros choferes de autobuses aseguran a ver visto a un hombre vestido con un elegante vestido de charro, sombrero decorado con oro así como botones de gran brillo. Este extraño ser hacia la parada a los choferes en un tramo solitario de la carretera sin camino cercano.

Una vez arriba del vehículo, el charro se acercaba a los conductores y con un enorme fajo de billetes en la mano les proponía arrojarse al camino y dejar que el autobús cayera al abismo con todo y pasajeros. Se dice que algunos operadores aceptaban tan atrayente propuesta. Otros en cambio, aceptaban el dinero pero no realizaban lo que decía el charro. Días después eran encontrados muertos con signos de tortura.

Charros caminando por una calle en la noche

Pánico de muerte

Conforme la leyenda avanzaba, el pánico entre choferes y pasajeros aumentaba prohibiendo la parada en esa zona. Esto fue inútil ya que el espíritu maligno aparecía a un lado del condcutor. El tránsito de autobuses comenzó a reducirse hasta el punto de bloquear completamente ese tramo carretero. Fue entonces que autoridades religiosas decidieron tomar cartas en el asunto enviando a un cura para santificar el lugar.

Persona pidiendo transporte en una carretera

Se dice que a la llegada del sacerdote, se comenzaron a colocar cruces lo que ocasionó la aparición del ser diabólico. Éste comenzó a golpear con un enorme látigo al cura hasta dejarlo al borde de la muerte. Con su último esfuerzo, el emisario eclesiástico tomó agua bendita y la arrojó al rostro del charro transformándolo en un horrible ser que se revolcaba en el piso. Los movimientos de dolor lo llevaron hacia al abismo donde cayó arrojando gritos desgarradores y lanzando maldiciones.

A partir de ese punto, la calma regresó a ese tramo carreteo aunque se dice que algunos conductores en la actualidad siguen viendo al charro pidiendo la parada a todo el que cruza ese lugar. La leyenda del aparecido del Salto del Gato sigue viviendo.

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