La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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¿Ya conoces la Capilla del Cerro de San Miguel?

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En el Pueblo Mágico de Atlixco se encuentran muchísimos atractivos turísticos que llaman la atención de todos quienes lo visitan. Uno de éstos se encuentra en el Cerro de San Miguel, nombrado así en honor religioso al arcángel San Miguel. Nos referimos a la Capilla del Cerro de San  Miguel, la cual se posa orgullosa con los volcanes de fondo.

Las tradiciones de la Capilla del Cerro de San Miguel

Iglesia del Cerro de San Miguel

Una de las razones de la fama de la Capilla del Cerro de San Miguel es debido a sus fieles. Cada 29 de septiembre, ellos suben aquí en procesión para alabar a su santo, el arcángel mencionado ya con anterioridad. Así, esta construcción del siglo XVI se convierte en un lugar de fiesta, coincidiendo con la celebración del Huey Atlixcáyotl.

Iglesia del Cerro de San Miguel




Sobre la Capilla del Cerro de San Miguel en sí, se encuentra en una explanada rodeada de una barda de un metro. Debido a su altura, es el lugar ideal para poder admirar a todo el vasto Valle de Atlixco. En su interior hay un retablo neoclásico y un púlpito de piedra primitivo, ambos siendo conservados en muy buen estado.

Sus leyendas

Otras de las razones para la fama de la Capilla del Cerro de San Miguel son sus muy populares leyendas. Se dice que durante la fiesta de San Miguel Arcángel, el diablo anda suelto, siendo amarrado este día por el arcángel. Eso explica una tradición que se celebraba hasta 1985, cuando cierta estatua del diablo desapareció y no fue encontrada.

Cerro de San Miguel

Supuestamente, esta estatua del Diablo estaba tallada en madera, pintada de negro y también medía aproximadamente 45 centímetros de altura. Era costumbre ponerla bajo los pies de la estatua de San Miguel cada 29 de septiembre. Al acabar la tradición, era amarrada con cadena y trasportada a la sacristía del Ex Convento de San Francisco, donde veía a la pared. Se dice que era común encontrar amarres y figuras pequeñas en su espalda, de personas que le pedían favores. No se sabe cómo desapareció, pero algunos cuentan que un cura la aventó al sótano y jamás reapareció. Otros dicen que la persona encargada de transportarla al convento la intercambió por unos tragos.




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