La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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El dragón de Zacatlán

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Puebla tiene un misticismo amparado en su amplia gama de paisajes. Al entrar a los territorios de la Sierra Mágica, ¿quién no ha sentido palpable la posibilidad de toparse cara a cara con alguna criatura fantástica? Cascadas y bosques son el ambiente propicio para lo extraordinario. Eso le sucedió a los primeros habitantes de un poblado al norte del estado, quienes vivieron lo que muchos sólo podrían imaginar. O al menos eso cuenta la Leyenda del dragón de Zacatlán.

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Leyendas de Puebla: el dragón de Zacatlán

Cuando el Señorío de Zacatlán fue conquistado, frailes franciscanos llegaron a la región para evangelizar a la comunidad. Sin embargo, se vieron sorprendidos por las historias de los habitantes. Narraban la existencia de una extraña criatura a la que no podían apresar. El nombre con que lo conocían podía traducirse a El Viborón, pues asemejaba a un reptil monstruoso. Incrédulos a los relatos; suponiendo que sería un animal cualquiera, aceptaron acompañarlos para cazarlo.

Su confianza se diluyó tras ver a la bestia. Se trataba de un saurio tan peculiar, que no podía tratarse más que de una obra diabólica. El respeto con el que los indígenas trataban a la criatura por sus cualidades, terminó por confirmar las suposiciones de los religiosos. Con esfuerzo lograron capturarlo y lo llevaron al Convento para vigilarlo. Personas viajaban de todos lados para conocer a la criatura; que fue llamada el dragón de Zacatlán. Los pobladores comunes empezaron a desarrollar cierta relación con el cautivo; por lo que los frailes decidieron encerrarlo bajo el templo y ya no permitir que lo vieran.

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Alimentándolo con todo cuanto podían, mantenían manso al animal. No obstante, en alguna época los diezmos decayeron. Las gallinas y demás alimentos con el que los pobladores colaboraban con el Convento se redujeron. Un día, se sintió un gran temblor y los franciscanos salieron muy asustados del templo. Entendiendo que, si la bestia se impacientaba, no sólo se liberaría para destruir la iglesia; también causaría problemas a toda la comunidad. Por lo que la gente volvió a dar sus contribuciones.

Y así fue por mucho tiempo como sobrevivió la leyenda del dragón de Zacatlán. Todavía en el tiempo en que Aurelio Toriz de Mendoza fue sacerdote de la ciudad, abundaban los rumores de que había un pasaje atrás del Altar Mayor de la Iglesia del Convento que comunicaba con la Iglesia Parroquial y en el cual se encontraba el dragón.

Quien visite Zacatlán puedo preguntar por el dragón y los pobladores le mostrarán un peculiar indicio en el Convento, como si hubieran cubierto algo… pero es sólo una leyenda, ¿verdad?



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