La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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Iztaccíhuatl, un desafío de altura inigualable

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10 de la mañana. El viento sopla en lo más mínimo ante la caída del sol. Estamos en el Paso de Cortés, la primera parada hacia nuestro deseado horizonte: el Iztaccíhuatl. El sendero nos hace ver lo que nos encontraremos adelante. Un ambiente inhóspito, de latitudes y desafíos que ponen a prueba el alma y cuerpo humano. Vamos por la conquista de la “mujer blanca”, la montaña más misteriosa y hermosa de México.

A la conquista de la cima

A lo lejos, los 5 mil 242 metros de altura del Iztaccíhuatl parecen más cerca de lo que aparenta cuando cerramos un ojo. Creemos que la forma de su cuerpo, una mujer dormida, no hace honor a su forma de recibirnos. Es una montaña viva, intensamente desafiante pero bellamente esplendorosa. Esta hermosa edificación, forma parte del Parque Nacional Izta-Popo, ubicado en los límites de los estados de México, Puebla y Morelos.

Iztaccíhuatl

El glaciar de Ayoloco y la nieve esporádica que cae sobre ella todos los días, nos regalan un paisaje inigualable, llenos de azules y blancos. El Izta, como le llamamos cariñosamente, es la segunda cumbre escalable más alta de México. Al mirar a nuestro alrededor, cuando dejamos atrás Paso de Cortés, nos damos cuenta que es también la montaña con las mejores vista del país. El Popocatépetl, el Pico de Orizaba,la Malinche, Cofre de Perote y el Nevado de Toluca, se congregan a nuestro alrededor. 

Iztaccíhuatl

Una forma diferente de ver el mundo

El mediodía acaba de pasar y tomamos una pequeña caminata para aclimatar nuestro cuerpo. El Izta exige disciplina, esfuerzo, pero sobre todo, corazones dispuestos. Hay personas que deciden descansar en la base de la montaña para aclimatarse y llegar a la cima al otro día. Otros deciden lo contrario; es decisión de cada cuerpo y la nobleza de la montaña.

Iztaccíhuatl



Medianoche. Despertamos, desayunamos una dieta llena de carbohidratos y partimos hacia las piernas de la mujer blanca. En completa oscuridad, ponemos seguridad en cada paso hasta llegar a La Lonchera, un refugio dentro del Izta. Desde este punto, no existe vuelta atrás. La vista del Popo y el Pico de Orizaba nos motivan para continuar hasta el glaciar de Ayocolo. Es momento de usar los crampones y cruzar lo espeso del hielo.

Iztaccíhuatl

10 de la mañana. La cima esta frente a nosotros. Agotados y cansados, respiramos profundo para soltar un grito espeluznante de triunfo y orgullo. El Iztaccíhuatl ha sido amable con nosotros. Sus vientos apenas han rozado nuestro camino, sin embargo, el frío consume cada caloría que vive dentro de nosotros. Luego de abrazarnos y felicitarnos, bajamos por la misma ruta, orgullosos de haber conquistado, por lo menos durante unos segundos, a la hermosa mujer blanca.

Existen diversas empresas encargadas de realizar este tipo de expediciones como México Travesías y Ecotura. Cada expedición cuenta con diversos reglamentos y medidas de seguridad. Se parte de esta experiencia irrepetible.

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