La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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La historia del molote

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Mucha de la comida poblana es el resultado de la mezcla de tradiciones culinarias españolas con técnicas e ingredientes prehispánicos. De ahí han salido incontables platillos como chiles en nogada, chalupas, tacos árabes, chileatole, memelas, molletes poblanos y muchos más. Sin embargo, existe un platillo tradicional de calle del cual muchos somos fanáticos por su delicioso sabor: el exquisito molote.

Molote: mezcla prehispánica y virreinal

El molote es una combinación, como ya dijimos, de distintos ingredientes provenientes de dos continentes que le dan su sabor. De América proviene el maíz, chile y tomate, con los que se prepara la masa para freír y la salsa. De Europa viene gran parte de sus rellenos, además de la crema que se le pone encima y así adornarlo.

Plato de molote con crema



Sin embargo, la receta actual del molote es muy poco parecida a la que se conocía antes de la Conquista. Su nombre es la primera pista de ello, pues éste se traza al náhuatl, molotic, que significa piedra para moler. Era con este utensilio que se molía el grano de maíz, que conformaba parte de la dieta diaria del azteca. Ésta iba acompañada de  flores de calabaza, cuitlacoches, chiles del tiempo, hongos y hongos silvestres, tales como el típico huitlacoche.

Mezcla de costumbres

Los españoles trajeron consigo tanto el aceite como la costumbre de freír los alimentos, además de la costumbre de comer en empanadas. Con el paso del tiempo, la fusión de ambas culturas daría paso a la creación de nuevas costumbres. No sería aproximadamente hasta el siglo XVIII cuando se formó el molote tal cual lo conocemos hoy en día. La razón: malas cosechas de trigo, lo que obligó a los criollos a utilizar el grano de maíz como complemento alimenticio.

Molotes freídos

Así que la próxima vez que vayas a comprar este riquísimo platillo, recuerda toda la historia que existe por detrás.



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