La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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La leyenda de la Cueva del Diablo

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Cholula es tierra de secretos, historias y relatos de ultratumba. Esas leyendas que han traspasado el tiempo de generación en generación. Cada una, ha creado un panorama de riquezas tradicionales que hasta nuestros días, siguen sobreviviendo. Una de las más populares y escuchadas es la leyenda de la Cueva del Diablo.

Por un bien mayor

Corría el año de 1900 y la vida cholulteca se caracterizaba por ser pobre, sufrida y malaventurada para muchos. Las oportunidades de trabajo eran escasas y muchos vivían sin esperar el mañana. Entre todos estos desafortunados se encontraba la familia de don Olegario, un humilde y trabajador hombre que vendia leña de puerta en puerta. Un triste día como cualquiera, Olegario no podía conciliar el sueño debido a sus problemas económicos. Salió de su jacal que se encontraba afuera del antiguo barrio de San Cristóbal Tepontla para tomar aire.

La leyenda de la Cueva del Diablo

Repentinamente, percibió un profundo aire de miedo que lo hizo caminar a la cima del cerro Zapotecas. Sin el total control de su cuerpo, se dejó llevar por la inquietud que lo aturdía y caminó hasta encontrarse de frente con un individuo alto, delgado, con un gran bigote y vestido totalmente de negro con una capa roja. Con atemorizante voz grave le dijo: conozco tus problemas, ven conmigo.

Un camino sin regreso

Olegario se dejó seducir por aquel sujeto y escaló una gran pendiente hasta llegar a una cueva que lo condujo a las entrañas de la Tierra. Luego de un largo camino, ambos llegaron hasta una enorme sala decorada de negro, rojo y dorado y en medio de ella se encontraba un gran trono. A sus alrededores se escuchaban cantos así como alabanzas que gritaban al unísono: ¡oh Luzbel, Luzbel, eres nuestro rey! En un abrir y cerrar de ojos, Olegario se encontraba parado a los pies de aquella entidad el cual le dijo: ¡desde este momento eres mío, y te daré todas las riquezas que jamás has soñado!



La leyenda de la Cueva del Diablo

Aun sin poder entender todo lo que le estaba sucediendo, Olegario cayó rendido y despertó al otro día en su cama. Lentamente se levantó pero un pequeño dolor en el pecho lo volvió a tumbar. Era una pequeña marca que simulaba una letra L. Rápidamente volvió en sí y comenzó a recordar la noche anterior hasta que el grito de su hijo lo interrumpió.

El muchacho le dijo que había encontrado un hoyo muy profundo donde se encontraban barriles llenos de monedas de oro. Olegario no lo pensó más y decidió mudarse junto a su familia para comenzar una nueva vida en otro lugar. Con el paso de los años, el nivel de vida de sus hijos y esposa cambio radicalmente sin embargo él permanecía con la ropa demacrada y un perfil cabizbajo. En las noches de luna de llena, se encontraba en cama con huellas de tortura y sufrimiento. Esta es la leyenda de la Cueva del Diablo, un relato que pocos se atreverían a experimentar que nos pregunta ¿vale la pena tanto sufrimiento por riquezas?

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