La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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La trágica leyenda del rosario de Amozoc

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Existe un dicho popular –empleado con mayor frecuencia en el ámbito deportivo– que dice Aquello terminó como el rosario de Amozoc. Tiene origen durante la época virreinal y hace referencia a una leyenda sobre una tragedia que ocurrió en la parroquia de Santa María de la Asunción en Amozoc, Puebla.

El rosario de Amozoc

En la comunidad de Amozoc de Mota, en el estado de Puebla, cuando gobernaba estas tierras un virrey, se presentaron muchos desacuerdos en el gremio de plateros; lo que provocó que se dividiera en dos grupos rivales. La competencia se limitaba a los festejos de la Virgen del Rosario; pues ambos bandos trataban de humillar al rival al preparar festejos muy lujosos y no reparar en gastos. Sin embargo, las disputas fueron escalando hasta tal punto que las autoridades temieron enfrentamientos. Para evitar actos más peligrosos; decidieron que la celebración la realizara en años nones un grupo y en años pares el otro.

Parroquia de Santa María de la Asunción, donde ocurrió la leyenda

Parroquia de Santa María de la Asunción, donde ocurrió la leyenda



Sin embargo, uno de los grupos era liderado por una mujer apodada la Culata; quien tenía por amante a un peligroso rufián. Inconforme con que su bando no celebrara ese año, incitó el rencor entre los suyos; aunque por fortuna no hubo incidentes graves.

El día de la catástrofe

Llegaron los días del novenario que antecede a la festividad principal. Para apagar un poco los celos, los disidentes se embriagaron cuanto pudieron con pulque y mezcal. Durante la letanía, que aún se pronunciaba en latín, el “Ora Pronobis” dio paso a la parte en que entonaban “Matter Inmaculata”; pero el bribón, confundido por toda la bebida, en su cabeza escuchó “MATEN A LA CULATA”.

Sin pensarlo, saltó al frente para proteger a su novia con machete en mano; pidiendo la ayuda del resto de su bando para defender a la Culata de aquellos que querían asesinarla. Envalentonados y sin mucho juicio, se abalanzaron sobre el bando contrario, quien no se quedó de brazos cruzados. Aunque el sacerdote trató de detenerlos, no hubo nada que pudiera hacer. Muchos muertos, heridos y rencores que no se olvidarían quedaron tras el enfrentamiento. No fue sino hasta que se presentaron los soldados, avisados por la campana de la iglesia que tocaba pidiendo auxilio, que se detuvo la tragedia.

Artesanías de Amozoc de Mota

Artesanías de Amozoc de Mota

Aunque existen dos o tres versiones de la leyenda, todas coinciden en que el suceso fue por culpa de la Culata. Desde entonces, cuando algo acaba mal, como porras enfrentándose en un partido de futbol, se utiliza la frase “aquello terminó como el rosario de Amozoc”.



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