La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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La leyenda de la Fundación de Puebla

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Puebla es una gran metrópolis consciente de su historia y de sus raíces, rica en cultura que no pierde sus más arraigadas costumbres, lo cual llama la atención de los turistas que en todas las épocas del año visitan este majestuoso lugar donde hay una inigualable hospitalidad.

Por Berenice Téllez

Sin embargo, para que la Angelópolis llegara a ser un lugar de leyendas, magia y tradición, tuvieron que escribirse varias historias que han pasado de boca en boca y que se han plasmado en las páginas de libros, para dejar algo tangente de la historia de la ciudad.

La Fundación de Puebla

Hacia el año 1530 en la Nueva España, era necesaria la creación de otras formas productivas y políticas en las que los conquistadores dejaran de abusar de los indígenas con el único fin de conseguir el pronto éxito, además del aumento de sus fortunas, y una de estas soluciones consistía en fundar poblados sin encomiendas y sostenidos con el trabajo de sus habitantes.

Al tiempo que se anhelaba esto, Fray Julián de Garcés, obispo de Tlaxcala, soñó que dos ángeles trazaban el lugar donde debía fundarse la Puebla. Posteriormente, junto con Fray Toribio Motolinia, la Segunda Audiencia encabezada por Juan de Salmerón, Hernando de Saavedra y, en la distancia, Isabel de Portugal, buscaron el lugar idóneo donde habría justicia, igualdad, armonía y paz, lo cual culminó con la autorización de La cédula de Ocaña (19/I/1531) para fundar el pueblo de cristianos.

Isabel de Portugal

Isabel de Portugal

El 16 de abril de 1531, día de Santo Toribio, se congregaron entre 35 mil y 40 mil indios de Tlaxcala, Huejotzingo, Calpan, Tepeaca y Cholula para ayudar en la fundación de la que hoy es nuestra ciudad. El padre Motolinia dio misa, se echaron los cordeles y se construyeron con paja y adobes 50 casas y una iglesia. Estuvieron presentes 32 vecinos fundadores. Después de los rituales, la Puebla quedó fundada, pero en mayo se desencadenaron lluvias torrenciales que arrasaron el asentamiento, poniendo en peligro su éxito y la consideración de reubicar a la población. No hay certeza de la localización de este primer trazo; pudo estar situado al sur o al suroeste de la ubicación actual o en El Alto de San Francisco; existen las hipótesis de que se podría haber refundado en los actuales barrios de San Sebastián o San Antonio.



Monumento a los fundadores de Puebla

Monumento a los fundadores de Puebla

Después de este incidente se planeó la segunda fundación, para lo que se le concedió exención de los impuestos de alcabalas y tributos por 30 años y se repartieron solares en Huaquechula La Vieja, y el 20 de agosto de 1538, en Valladolid, se concedió el escudo de armas a la ciudad de los Ángeles.

Así, sobre el cauce del río San Francisco, se desarrollaron tres fenómenos notables, un molino, un conjunto de artesanías que abastecían al molino y el templo y convento de Nuestra Señora del Carmen, que da una muestra de la decoración barroca poblana, con sus fachadas, cerca de ladrillos y azulejos que le dan un toque de elegancia señorial.

El sueño de Fray Toribio de Benavente se hizo realidad, pues a partir de entonces se erigió una ciudad que al paso de los años se convertiría en una de las principales urbes de Latinoamérica por su estratégica ubicación entre el puerto de Veracruz y la actual Ciudad de México.

Conoce más leyendas sobre Puebla en nuestra edición Ciudad de Leyenda.



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