La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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El niño panteonero de Momoxpan

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¿Te imaginas que el piso donde duermes sea hogar de un millón de almas que deambulan sin descanso? Este escalofriante hecho es el detonante de la leyenda del niño panteonero de Momoxpan. Una historia de tintes escalofriantes que te harán pensar dos veces ir a esta región poblana.

El camposanto de Momoxpan

El relato comienza hace mucho tiempo en las casas y calles de Momoxpan. Estos lugares eran el epicentro de un sinfín de sonidos de seres escurridizos. Estos estremecedores ruidos se complementaban con apariciones de ultratumba donde en un abrir y cerrar de ojos, las personas podían quedar paralizadas del susto. También se contaba que del suelo emergían flamas azules que aterraban a la población.

Angeles custodiando una tumba

Todos estos fenómenos se quedaron atrás cuando el niño panteonero de Momoxpan hizo su aparición. Se cuenta que una pequeña niña de seis años, llamada Guadalupe, se encontró con este ente de cinco años de edad vestido con taparrabos y huaraches.

Al ver su rostro entero, Guadalupe quedó petrificada hasta que el niño rompió el espeso silencio al decirle: mis padres están enterrados ahí, mientras señalaba el piso donde estaba cama de la asustada niña. Inmediatamente agregó: existe mucha gente enterrada aquí como consecuencia de las agresiones de los españoles contra mis hermanos indígenas.




Una tumba solitaria en un panteón

Vida por paz

La pequeña no soportó las escalofriantes confesiones ni lo que sus ojos veían por lo que cayó enferma. Con el paso de los días, su estado de salud empeoró hasta que fallecer. Antes de llegar a tan fatídico estado, relató lo que le sucedió a sus padres. Sus progenitores, después del deceso de la niña, decidieron comprobar esto y comenzaron a excavar en donde estaba la cama de Guadalupe.

Personas excavando una tumba

Luego de excavar por unos minutos, hallaron diversos esqueletos a los que le dieron cristiana sepultura para que pudieran descansar en paz. La noticia se regó por toda la región provocando que muchas personas hicieran lo mismo y descubrieran miles de esqueletos bajo sus casas. Lugareños han relatado haber visto al niño panteonero de Momoxpan señalando más lugares donde se encuentran sus parientes. Sólo para otorgarles un último deseo: el descanso eterno.

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