La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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Plaza La Noria, pasado y presente.

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Recordar es volver a vivir, por eso hoy decidimos echar un vistazo al pasado de una, todavía existente, plaza poblana. La Noria fue hace más de una década el punto de reunión de “la chaviza” el viernes por la tarde. ¡Ciertamente era una emoción llegar, encontrarte con tus amigos en cualquiera de las puertas y empezar a disfrutar las atracciones!

Este centro comercial, sin duda alguna, ya no es lo que era antes: un lugar divertido para chicos y grandes. Incluso era lo más normal encontrarte al séquito de mamás tomando café –en el Italian Coffee– vigilando a sus hijos. ¿La razón? Se rumoraba que vendían droga en los sanitarios (y hay quienes aseguraban que el fuerte olor lo evidenciaba). De hecho, esto le daba muy mala fama a la plaza, sin contar al montón de retadores pubertos de Yu-Gi-Oh!

Para unos cuantos se volvió un lugar para hacer, básicamente, dos cosas: ligar o agarrase a golpes en una bronca.

No podemos negar que La Noria tenía un par de lugares únicos que la tornaron en un sitio sumamente concurrido. En primer lugar el inmenso y carísimo centro de diversiones, en la planta alta, que era exclusivamente para los niños. Lugar al que seguramente quisiste entrar un par de veces, pero tu edad o un “no” de tus padres lo impidió. También podemos mencionar el establecimiento (de los primeros a simple vista) donde hacían tatuajes y/o la tienda de productos japoneses.

Tampoco hay que olvidar aquella pequeña isla que vendía pasables rebanadas de pizza por la módica cantidad de 15 pesos. Además de la sobreviviente tienda de zapatos que está en la intersección del pasillo central con el de los baños.



¿Qué más había en La Noria?

Sería un reverendo “pecado” (ad hoc al léxico poblano) hablar de la plaza sin recordar a todos sus significativos íconos.  Sí, esos comercios que fueron, son y serán el alma de la plaza, mismos que le dieron el fugaz éxito.

Empecemos con los dos establecimientos de maquinitas en los que te gastabas las monedas de un peso acumuladas en la semana. Aunque tenías la opción de cambiar tus “billetes grandes” con las señoras malhumoradas que se escondían detrás de una reja. Seguramente fuiste de aquellos que sólo bailaba la canción de Beethoven en la maquinita de baile o jugaba Street Fighter. O de los que se emocionaba apartando como fuera la mesa Air Hockey porque era el juego que todos querían.

Durante un largo tiempo la principal atracción de la Plaza La Noria fue el gimnasio Olympia’s. ¿Te tocó esa época?

Un lugar que tuvo su auge y que todavía perdura es Cinépolis (en donde era fácil colarse en otras funciones). Además, hoy es el complejo indicado para encontrar salas medio vacías y “pelis” que ya no encuentras en otros cines.

No obstante, hay dos lugares más donde siempre hubo y habrá un montón de gente: las taquerías Punto y Coma y Los Ángeles. Pero eso sí, no puedes pasar por ninguna de éstas sin librarte fácilmente de ser hostigado por los insistentes meseros.

Lo mero bueno de La Noria

¿Creías que se me olvidarían? ¡Pues no! Sólo que todo, aunque sea una nota, debe cerrarse con broche de oro. Seguramente, aunque no tuvieras nada que hacer en el segundo piso de La Noria, subías por chismoso al verdadero paraíso. Ese espacio en donde la diversión se manifestaba gracias a quienes jugaban boliche o se creían grandes en el billar.

¿Verdad que era más que increíble llegar en la noche al boliche cuando la luz neón alumbraba todas las pistas?

Finalmente, no podemos pasar por alto esos lugares que, aunque no están dentro de la plaza, son parte de ella. Tal es el caso del minigolfito, las papas “El Ruso”, los Karts, Los Pinchos y La Casa de los Hot Cakes. Así como la Pista de Hielo la Noria y el Noria Pro Boliche que se encuentran en la parte de atrás.

Actualmente la plaza luce descuidada y desolada en su interior, y provoca miedo al cruzarla de extremo a extremo en la noche. Sin embargo, los comercios, cafés y restaurantes que se ubican en el exterior le dan buena, agradable y decente vista.

Ciertamente La Noria es el único centro comercial en donde encuentras lugares de recreación y diversión en el mismo punto. Por lo tanto siempre tienes algo que hacer para matar el aburrimiento, comer o, simplemente, estar desconectado de la muchedumbre.

Aunque La Noria no goza de gloria como Plaza Dorada o Angelópolis, ésta vivirá siempre en la memoria colectiva. Si un día tienes algo de tiempo, date una vuelta por La Noria para que no se sienta tan solita. Date el gusto de sentarte en sus mesas azules e inmortalizar cada una de tus vivencias en esta plaza poblana.

¡Ah! Y si recuerdas algún otro dato curioso y/o relevante de esta querida plaza, por favor escríbelo en los comentarios.



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