La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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Por qué sentirse orgulloso de ser pipope

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Es común entre los jóvenes poblanos sentirse un poco avergonzado cuando algún foráneo le llama pipope. Generalmente –e insisto: generalmente– nuestros hermanos de otros estados suelen llamarnos así de modo cariñoso-despectivo. Sin embargo, conforme los años avanzan, todos caemos en la cuenta de que pipope sólo se refiere a una cosa. El verdadero e irrefutable significado de dicho acrónimo es “pieza poblana perfecta”. Así que la próxima vez que alguien te llame a ti –poblano– pipope, siéntete orgulloso porque además estamos de moda.

Abuelita preguntando al pipope

Ser pipope no es fácil

No es fácil y además no a cualquiera le sale. ¿A caso creen que es sencillo mantener ese melódico acento que hace que las palabras parezcan “cantaditas”? ¡Para nada! Desde pequeñitos, al momento de tener que separar las palabras en sílabas, también nos enseñan a entonar. Y así, poco a poco, vamos alargando las frases: “a pocooooooo”, “en serioooooo”, “no es ciertoooo, weeeeeeee”.

Tampoco es fácil hacer amigos. De hecho, es muy común que el pipope entrado en años (chavo-ruco) tenga amigos que hizo desde el kínder o la primaria. Los “nuevos amigos” es algo que ni existe en nuestro diccionario. Y aunque para muchos foráneos esto representa un impedimento para relacionarse con nosotros, lo cierto es que habla de lo fieles y leales que somos a los nuestros.

Cabe señalar que el pipope contemporáneo ya no viste sólo camisas abotonadas hasta medio pecho. Tampoco somos tan afectos a usar el icónico rosario que por mucho tiempo nos dio identidad. Hoy nos hemos diversificado con las tendencias mundiales y optamos más por un estilo hipster/alternativo, que se adapte a nuestras necesidades de Godín.



Mirreyes poblanos

Pipope: un estilo de vida

Para ser pipope hay que haber nacido y/o crecido en la capital del mejor estado de la República Mexicana. Una ciudad que lo tiene absolutamente todo –baches incluidos– y que no tiene nada que envidiarle a otras metrópolis. Tenemos tantos lugares bonitos como la CDMX, sólo que con mucho menos tráfico. Por dicha razón, incluso muchos capitalinos han comenzado a invadirnos.

Tenemos uno de los centros históricos más bonitos de México, así como diferentes atractivos turísticos. Éstos incluyen a la Estrella de Puebla, los túneles subterráneos que conforman los Secretos de Puebla o el espectacular Museo Internacional del Barroco. Y para cuando la aburrición nos invade, nada como los centros comerciales que se han abierto recientemente. Ya si nos da “sed de la peligrosa”, nada como ir a la hermana república de Cholula. Sólo ahí podemos saciarnos tanto de fiesta como de bebida espirituosa. Como verán, ser pipope implica una vida activa y mucho, mucho entretenimiento.

Container en Cholula

El pipope es una especie en peligro de extinción, así que la siguiente vez que alguien te llame así, siéntete orgulloso. Eso sí, recuerda comportarte súper bien cuando vayas a Cancún o a Los Cabos a fiestear, pues te conviertes en embajador de Pipopelandia.  No cualquiera es una “pieza poblana perfecta”, así que siempre levanta la cara y mira al cielo, hermano… ¡Porque pipopes unidos, jamás seremos destruidos!

Nota: esta es una nota humorística, las frases y comentarios aquí vertidos son a modo de parodia.



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