La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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Templo de San Agustín, testigo que perdura

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Se dice que durante la construcción del Templo de San Agustín, la ciudad tembló. No se sabe si el movimiento que hizo tambalear a la ciudad fue una señal de la tierra o una mano celestial. Cualquiera que sea el motivo, este templo significó un antes y un después para la sociedad poblana. Hoy en día, continúa sosteniendo ese aire de misterio y rostro de antigüedad que nos hace admirarlo más.

Fortaleza que respira

Su nombre oficial es Templo de la Encarnación. Sin embargo, debido a la orden agustina, la responsable de edificar el inmueble, no se le conoció como tal. Su construcción inició en el año de 1555. Al igual que los conventos de Santo Domingo y San Francisco, ocupaba dos manzanas enteras. Con el paso del tiempo, fue dividido para abrir una calle, la que es actualmente un tramo de la 5 Poniente. Cabe resaltar que esta iglesia fue la primera constituida por los agustinos en Puebla.

Templo de San Agustín

En la zona sur, aun se pueden ver restos del monasterio. De igual manera, se vislumbra un claustro con soportes en proa de navío y arcos angostos y altos. En la parte norte, se distinguen la pequeña iglesia con un reducido atrio. Este espacio aún conserva dos arcos de ingreso.

Donde todo ocurrió

Abrió sus puertas en 1612 sin haber concluido completamente su edificación y fue fundado por el Virrey Antonio de Mendoza. El Templo de San Agustín, como ninguno otro en la ciudad, ha sufrido tantos cambios como asedios. Durante un corto periodo fue una fortaleza y hasta 1870, fue rescatado, aunque ya contaba con una serie de daños y modificaciones en su interior.



Templo de San Agustín

Dentro del santuario se puede observar una planta de cruz latina, un amplio crucero y capillas hornacinas. Su cúpula recuerda al estilo bizantino por su carencia de tambor. Cuenta con dos portadas de manufactura sobria. Existe un relieve sobre el “Patrocinio de San Agustín” y algunos nichos con esculturas de Santa Mónica y de santos notables de la orden como San Nicolás Tolentino y San Guillermo de Tolosa. 

Finalmente, el Templo de San Agustín cuenta algunas pinturas. Una ubicada en la capilla de Santa Rosalía la cual es considerada la mejor obra del artista poblano Juan Tinoco. También destaca la imagen de la Virgen de la Luz la cual fue realizada por Magón, el pintor más destacado de la ciudad en el siglo XVIII. A pesar del tiempo y el paso de la historia, este recinto seguirá siendo lo que siempre será: una fortaleza que perdura.

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