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Danza de los Quetzales, tesoro poblano

Danza de los Quetzales, tesoro poblano

Quizá, al escuchar sobre la Danza de los Quetzales vengan a tu mente imágenes de trajes vistosos, cascabeles moviéndose y un gran penacho de colores. Si eso fue exactamente lo que imaginaste, déjanos decirte que no estás nada perdido, al contrario, conoces algunos de los principales elementos de esta icónica tradición, pero aun tienes mucho que aprender y disfrutar.

Bailando al sol

Aunque muchos ubiquen al Pueblo Mágico de Cuetzalan como principal hogar de este hermoso baile, lo cierto es que la Danza de los Quetzales es propia de la extensa Sierra Norte de Puebla y algunas partes de Veracruz. Se piensa que su origen se dio dentro de los primeros años de la cultura Tolteca. De acuerdo con diversos datos, el nombre de la misma podría tener dos significados. El primero de ellos, es en alusión a su lugar de localización y el segundo proviene de las coronas utilizadas por los danzantes, elaboradas con plumas de quetzal.

participantes la Danza de los Quetzales
Foto: ketzalkoatlcultura.wordpress.com

Como la mayoría de rituales de la época prehispánica, la Danza de los Quetzales surgió como un homenaje al sol y al quetzal. Por ello, los participantes utilizan prendas llamativas, principalmente rojas, entre las que destacan una alargada capa y un pañuelo en el pecho. Los pantalones son adornados con flecos dorados y en la mano, una sonaja crea el ritmo de cada paso.

Estelas de color  

Sin embargo, la mayor singularidad que hace de esta danza una de las más importantes en todo el país es sin duda el gran penacho de carrizo o corona en la cabeza de los danzantes. A este se le añaden listones multicolor que simulan los rayos del sol. También es común hallar borlas y plumas en algunas variantes de acuerdo a la región. Algunos llegan a tener un gran tamaño, ideales para lograr un mayor impacto visual.

bailarines durante la Danza de los Quetzales
Foto: archivo

La Danza de los Quetzales se ejecuta mediante pasos en forma de cruz, aludiendo a los cuatro puntos cardinales. Asimismo, los giros realizados representan la rotación del tiempo. El maestro mayor de la danza, es el encargado de marcar el ritmo con ayuda de una flauta de carrizo y un tambor de cuero.

Hablar de este hermoso ritual es sin duda, profundizar en el inmenso panorama folclórico de Puebla y México. Una danza que sigue existiendo y que lucha por mostrar la enorme riqueza cultural de nuestro país.

Continuar leyendo: Cuetlas, un manjar desafiante

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