Leyendo

La leyenda de la sirena de la laguna de Epatlán

La leyenda de la sirena de la laguna de Epatlán

Para los que piensan que las leyendas más terroríficas de Puebla solo suceden en casas viejas y calles empedradas, es porque no han escuchado la leyenda de la sirena de la laguna de Epatlán. Este relato es prueba viva que los acontecimientos más increíbles dentro de este estado pueden ocurrir incluso en la hermosura de un lago azul.

Una historia fantástica

La laguna de Epatlán es un extenso y azulado manto acuífero ubicado sobre la carretera que va de Izúcar de Matamoros a Xochiltepec. Se encuentra a menos de dos horas de la ciudad de Puebla y aunque muchos no la conocen, sí han escuchado esta leyenda que ha traspasado el tiempo y la distancia.

Personas mirando la laguna de Epatlán

Cuenta la leyenda que en el año de 1977, la laguna contaba con un prospero comercio pesquero. Muchos habitantes de la zona, salían todas las mañanas hacia las orillas del lugar para ganarse de la vida. Uno de ellos, Sevario Vargas, era uno de los más antiguos pescadores de la zona y conocía a la perfección cada centímetro cubico de la laguna.

Un día, el señor Sevario se encontraba realizando su labor diaria cuando de pronto vio a lo lejos una sirena que se acercó a su bote lo más que pudo. Sin creer lo que veía, el anciano quedó petrificado y no pudo decir palabra alguna. Ante esto, la sirena se acercó un poco más y sin algún temor le pidió que los pescadores dejaran de cortar el tule, una hierba que crecía sobre el agua, o de lo contrario desaparecería toda la laguna.

sirena nadando
Foto: ecoosfera.com

Creyendo en lo imposible

Sevario corrió a casa asustado a contar lo sucedido pero su esposa no le creyó pensando que estaba borracho. Lo mismo pensaron las personas a las que el anciano se dirigió, pero nadie le creyó. El tiempo pasó y tal como la sirena de la laguna de Epatlán había dicho, la laguna se secó. Esto hizo que toda la gente buscara al pobre Sevario para saber como enmendar las cosas.

Él les dijo que la sirena solicitaba que le llevarán un vestido de novia además de otros regalos. La gente hizo todo lo que escuchó y ese mismo día, llevaron el dichoso vestido así como decenas de obsequios y ofrendas. Dos días después de haber dejado las cosas, una lluvia torrencial cayó sobre el lugar, ocasionando que la laguna volviera a tener vida. A partir de ese día, las personas comenzaron a cuidar y respetar todo lo que el sitio les proveía.  

Continuar leyendo: 5 museos en Puebla con una terrorífica leyenda

Escribe un comentario


Artículos Relacionados

INSTAGRAM
PUEBLA DOS 22