La leyenda del dedo del muerto

Escondida entre las historias del Barrio de la Luz, se encuentra una leyenda de tintes terroríficos y palabras indeseables. Es la leyenda del dedo del muerto, un relato rescatado por los antiguos habitantes de esta zona. Este escalofriante mito poblano nació por el lejano año de 1830. Durante esta época, existía una vieja vecindad habitada por diversas familias.

Relato de barrios y miedos

Dentro de los habitantes se encontraba un acaudalado señor llamado don Uulogio. Presumía decenas de sirvientes y propiedades por todos lados. A un lado, vivía otra familia conformada por doña Cholita y su hijo Juan quienes a comparación de su rico vecino, eran sumamente pobres. A pesar de estas diferencias, los colonos tenían una buena relación y una gran amistad.

Vista de un callejón oscuro en Puebla

Un día como cualquiera, don Ulogio perdió la vida y fue sepultado en cristiana sepultura. Sin embargo, sus múltiples riquezas fueron a parar a un lugar desconocido y sólo fue sepultado con su anillo favorito. Este le fue regalado por un viajero durante su juventud. Con el paso de los días, el joven y su pobre madre seguían en la misma situación económica y al borde de la pobreza extrema.

Maldición brillosa

Ante esta situación, Juan se encontraba en un estado de desesperación ante tan precaria situación. Afortunadamente, llegó hasta él un rumor sobre el preciado anillo con el que fue enterrado don Ulogio. Con el deseo de dejar atrás la pobreza, el joven se decidió a profanar la tumba. Tras excavar un rato, se encontró con el tesoro y gritó con alegría: con esto ya salí de pobre.

Persona desenterrando una tumba

De inmediato, Juan comenzó a sufrir diversas situaciones extra normales. Su calidad de vida cayó  estrepitosamente y su salud empeoraba con los días. Doña Chonita, al ver a su hijo en tal estado le exclamo estupefacta: ¡Qué has hecho! ¡te ha caído una maldición! Ante tal desplante de su madre, Juan hizo caso omiso y siguió en la búsqueda de un comprador para el anillo. Un mes pasó y los males continuaron hasta que un día la muerte cayó sobre el joven con una semblanza horripilante y un grito aterrador que sucumbió a todo el barrio.

Se dice que el anillo de don Ulogio continua vagando por diversos lugares en busca de un amante de la vida fácil. La leyenda del dedo del muerto aún se puede respirar en el aire para todos aquellos que busquen aterrorizarse con las leyendas poblanas.

Continuar leyendo: La leyenda del Puente de los Duendes

Escribe un comentario


Artículos Relacionados

INSTAGRAM
PUEBLA DOS 22