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La leyenda de la laguna encantada del Atoyac

La leyenda de la laguna encantada del Atoyac

En cada esquina de su amplio territorio, Puebla es un mar de leyendas. Sitio mágico de escalofriantes y misteriosos destinos donde renace el antiguo espíritu de esta ciudad. No hay lugar a donde este halo de estremecedores hechos no esté presente. Y prueba de ello es la atemorizante laguna encantada del Atoyac. Un relato de tintes fantásticos al que nadie ha podido llegar o encontrar.

Relato al natural

El río Atoyac forma parte de la identidad poblana en la actualidad. Un caudal emblema de la ciudad por sus tantos años de existencia e importancia urbana. Prueba de este alcance llega hasta la historia de la laguna encantada del Atoyac. Cuenta la leyenda que este cuerpo de agua era asediado por personas que caminaban tranquilamente a su lado. Sin embargo, había algunas zonas donde era nula la presencia de personas y animales.

Vista de una antigua casa cerca del río Atoyac

Un domingo ordinario, Basilio, un antiguo habitante cercano del lugar, decidió salir a dar un paseo en compañía de sus sobrinos. Ataviados de ropas veraniegas, el pequeño grupo se dirigía hacia el sur sin algún rumbo en específico. Inesperadamente, observaron una diminuta laguna separada del río Atoyac de impactante belleza que llamó la atención de los caminantes.

Hipnotizados por el diminuto espejo de agua, corrieron para verlo de mejor manera y se percataron de su poca profundidad y una enorme variedad de peces de colores que se observaban al fondo de tan cristalina sabana. La expresión de Basilio fue esperada: “¡cómo no habíamos visto esta maravilla antes!”.

Lago de escalofriante agua

Sin dudarlo un momento más, los pequeños y su tío se zambulleron en el lugar con suma alegría sin imaginar lo que pasaría. En un principio, los pequeños peces de colores comenzaron a jugar con los niños pero repentinamente comenzaron a comportarse de forma extraña como si tratasen de comunicarse con ellos. Esto provocó que los visitantes salieran despavoridos del agua intentando ponerse a salvo.

Vista de unos niños nadando cerca del río Atoyac

Al estar fuera del agua, el asombro fue mayor ya que al acercarse al lugar se dieron cuenta que los peces formaban con su cuerpo la palabra “Auxilio”. Con el miedo en los cabellos, tío y sobrinos salieron corriendo relatando su escalofriante vivencia a sus amigos, familiares y pobladores de la zona.

El lugar fue buscado con ansias por curiosos pero jamás hallado. Algunos cuentan que pudieron verlo desde lejos pero sin poderlo observar de cerca. Con el paso de los años y el crecimiento de la ciudad, el sitio desapareció y hasta el momento nadie ha podido volver a ver la laguna encantada del Atoyac.

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