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La misteriosa Casa del Perro de Puebla

La misteriosa Casa del Perro de Puebla

Las leyendas de la ciudad de los ángeles forman parte del misticismo de su territorio. Entre sus calles viejas y sabios ancianos, corren las historias que han formado está capital. Este es el caso de la terrorífica Casa del Perro de Puebla, un edificio que encierra fantasmas y misterio en cada centímetro de su suelo. Una verdadera referencia en la formación histórica de este mar de personas.

Una leyenda canina

La historia de la Casa del Perro de Puebla vive en la calle 9 Poniente con esquina 3 Sur. Ninguna mirada puede ignorar la pequeña escultura de un perro colocado en la cima de este edificio. Esta  desgastada figura parece vigilar el centro de la ciudad ante los ojos de los visitantes. Se dice que la casona perteneció a uno de los conquistadores de Tepeaca. Los cuales solían emplear perros de pelea para atacar indígenas. Otros relatan que dentro de la casa había un gran tesoro y que el canino lo cuidaba además de aullar en las noches.

vista de la estatua del perro en la Casa del Perro de Puebla

Su leyenda comenzó hace decenas de años durante el siglo XVIII en la rustica ciudad de Puebla. Un rico español comerciante, Don Juan de Illescas llegó a la capital junto a su bella esposa e hija para comenzar una nueva vida. Buscaron una casa adecuada para ellos pero por diversas razones no pudieron dar con ella de inmediato.

Luego de una ardua búsqueda, un mesonero de la ciudad les recomendó que las monjas del convento de Santa Inés podrían tener algún inmueble en renta. Fue entonces que llegaron al punto de la 9 Poniente con la 3 Sur.

Rápidamente la familia Illesca se hizo de renombre entre la nobleza poblana gracias a las fiestas y reuniones que organizaban. Don Juan Illesca era un hábil comerciante de seda, porcelana y especies de la India. Su fama como vendedor lo hacía un hombre de respeto y mención entre la población de esa época.

 

Una injusticia fantasmal

A pesar de la buena fortuna de la familia Illesca, una noche llegó la Inquisición para arrestarlo culpándolo por diversas razones sin fundamento. Los inquisidores tenían como propósito principal terminar con la vida de Don Juan para asi quedarse con sus riquezas. La desesperación corrió por toda la familia Illesca y sin saber que hacer ocurrió algo inesperado.

Vista exterior de la Casa del Perro de Puebla

Una noche, la esposa de Don Juan tuvo una pesadilla donde unos temibles ojos rojos la seguían hasta su habitación. Entonces despertó y vio a un perro mastín parado en la puerta de su cuarto. El animal, sin la intención de dañar, comenzó a moverse haciendo que la señora Illesca lo siguiera. Luego de recorrer varios pasillos de la casa la guio hasta una pared de donde salía un pequeño rayo de luz azul. Ella comenzó a excavar el muro hasta que encontró el cadáver de un perro. Tenía un mensaje que rezaba “Al único amigo que tuve en vida” y debajo de él había un enorme cofre repleto de monedas de oro. Al voltear su vista para ver el canino este ya se había ido.

Luego de tan misteriosa aparición, no se volvió a saber más sobre la familia Illesca pero se cuenta que escaparon de la ciudad con rumbo al norte. En la actualidad, la Casa del Perro de Puebla sigue en pie. Debajo de ella existen diversos comercios y está habitada.

Continuar leyendo: San Miguel Arcángel y el diablito, una leyenda poblana

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