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Escápate a los Manantiales de Chignautla

Escápate a los Manantiales de Chignautla

A 160 kilómetros de la capital poblana se encuentra un balneario que destaca entre los demás por su naturaleza. Se trata de los Manantiales de Chignautla, un lugar que además es muy importante para los lugareños, pues es el que da sentido al nombre de su comunidad. Chignautla proviene del náhuatl y significa “nueve aguas abundantes”. La historia de este municipio tiene matices de leyenda, aunque a veces se ve superada por la belleza natural que cobija esta tierra.

Los Manantiales de Chignautla

Los Manantiales de Chignautla se encuentran a un costado de la cabecera municipal. Están rodeados por extensa vegetación y laderas verdes. Su agua es cristalina, aunque fría, perfecta para refrescarse en días calurosos. Las personas que viven en esta comunidad consideran a este punto como un lugar de culto. Lo cuidan con devoción, pero al mismo tiempo dejan que la mayor cantidad de gente posible sea testigo de este milagro de la naturaleza. Por este motivo la entrada es barata, pues cuesta poco más de diez pesos.

Una tarde en los Manantiales de Chignautla.
Foto: @lachignauteca

Por su fácil accesibilidad, es común encontrar todo el tiempo a familias disfrutando del contacto con la naturaleza. Los Manantiales de Chignautla son un lugar para todos. Se puede nadar, pasear en lancha o simplemente mantener una conversación amena en la orilla del espejo de agua, mientras el sol se va ocultando detrás de los cerros verdes. Además, hay tiendas y pequeños restaurantes donde podrás disfrutar de un pollo ahumado, un vaso de pulque o antojitos típicos de la región.

Un lugar de leyenda

Existe una leyenda en torno a los Manantiales de Chignautla. La historia dice que las cumbres de Chignautla no son sino tres vírgenes tendidas, que vivieron los momentos de los enfrentamientos entre mexicas y totonacas. Las doncellas mexicas vieron partir a sus amados a la guerra y les juraron esperarlos sobre la línea divisorio de aquellos pueblos.

Los guerreros murieron en batalla, pero las jóvenes permanecieron fiel a su promesa y permanecieron en su sitio formando túmulos. Ahí durmieron el sueño sin fin. Mixtli, la diosa de la niebla, llegó entonces a las montañas y con la causa sutil de sus ropajes formó el sudario de las tres doncellas. Mixtli abandonó también la dura superficie de la sierra, haciendo emanar de ella el llanto amoroso de las desafortunadas, condensándolas en nueve lágrimas.

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