La Revista y Portal Web de Puebla. Director: Roberto Oliva Miranda

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¿Conoces la Iglesia del niño Cieguito?

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Ubicada en la esquina que forman las calles 16 de Septiembre y la 9 Oriente, del Centro Histórico de la ciudad de Puebla, se encuentra la Iglesia de Santa Ana y San Joaquín, figuras religiosas que poseen gran importancia por ser los padres de la Virgen María.

Es el templo adjunto al convento de las Monjas Capuchinas y data de principios del siglo XVIII, ostentando en su interior un estilo neoclásico que además rinde tributo a otras figuras importantes como la Virgen de la Luz, San Francisco de Asís, la Inmaculada Concepción, La Virgen del Perpetuo Socorro, el Ecce Homo, Santa Coleta y San José.

Iglesia del Niño Ciguito

El altar mayor también está dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, así como a los santos que le dan nombre a la iglesia y, a un lado de éste, se encuentra una urna en la que se encuentra la imagen del Niño Cieguito, una de las más milagrosas en Puebla, de acuerdo a los fieles que vienen diariamente a encomendarse a él.

La historia de este niño establece que éste pertenecía a una monja capuchina de Morelia, mismo que tenía unos ojos de un verde tan intenso que podían ser confundidos fácilmente con esmeraldas, aunque en realidad estaban hechos de cristal. Por este motivo, un ladrón decidió arrancarle los ojos a la estatua religiosa con una daga. Sin embargo, al hacerlo la figura comenzó a sangrar.

Figura del Niño Cieguito



La figura llegó a Puebla, ya que la monja que era propietaria decidió obsequiárselo a su hermano, un sacerdote que era el encargado del templo ubicado en el Centro Histórico de la Angelópolis.

Esta leyenda ha sido compartida de generación en generación y ha dado pie a que muchos fieles lleguen al templo fervorosamente para solicitar la intervención del Niño Cieguito ante una situación de suma dificultad. En la actualidad, se sabe que la figura original que dio pie a este mito se encuentra en el interior del Convento de las Capuchinas.

Fachada de la Iglesia de Santa Ana y San Joaquín

Aquí mismo se encuentra el famoso Cristo del Judío, una lienzo que tiene la imagen de Jesucristo, misma que le fue encontrado a Diego de Alvarado, un judío al que la Santa Inquisición persiguió y, al confiscarle sus bienes, se encontraron con esta pintura, la cual permanecía doblada dentro de un cojín en el que supuestamente Alvarado solía sentarse.

 



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