Pecados capitales de los poblanos

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Aunque queramos hacernos los desentendidos de estas acusaciones, la mayoría de los poblanos tenemos arraigada la fe católica (o lo mocho, pues). Ciertamente somos de los que van los domingos a misa y/o se persignan sin falta al degustar los sagrados alimentos. Acorde con lo que las clases de educación en la fe y las exigencias  propias de dicha creencia han establecido.

Sin embargo, –aunque nuestra ciudad haya sido trazada por los mismísimos ángeles– no estamos exentos de cometer los pecados capitales. Sí, esos siete temibles vicios que nos hacen merecedores del semejantísimo infierno y, lamentablemente, nos separan de la vida eterna. (No creo que sea tan eterna como transitar de lunes a viernes por la 11 norte-sur a la hora pico)

Pero si eres un tanto incrédulo(a), te demostraré con conductas poblanas que ya estás condenado(a) a las llamas del averno.

¿Cómo son los pecados capitales “apoblanados”?

SOBERBIA

El deseo excesivo de salir más veces en las revistas de sociales que tus amigos y familiares… sin importar cómo. Aprovechamos para invitarte a consultar nuestra sección Flashback y admirar a los pecadores que no serán perdonados ni con rosarios.

GULA

El ansia inmoderada de comer cemitas (de preferencia del estadio o las luchas), chalupas, molotes, cualquier antojito y beber una rica pasita o un rompope.

AVARICIA

La práctica de subir a propósito el cristal del automóvil y no darle una moneda al viene-viene o al limpiaparabrisas. Así como al chavo que vende galletitas de Sta. Clara en Niño Poblano o a nuestros, últimamente recurrentes, hermanos centroamericanos.

IRA

El sentido emocional de desagrado al ver perder al Puebla de la Franja o escuchar el intento de insulto “pipope”. También por el acoso de ambulantes en el Centro  o cuando algún foráneo habla mal de Puebla, su gente o tradiciones. Asimismo, la reacción colérica por oír que la cemita es una torta y que el Chile en Nogada sabe “a madres”.

Y no es por creernos mucho más que otros, pero ¡nosotros qué culpa que no tengan un paladar intensamente desarrollado! 

Aquí nadie abandona. . . . #ClubPuebla #PueblaFC #pueblagram #frenteBlankyazul #Franja

Una publicación compartida de FRENTE BLANKYAZUL (@frenteblankyazul) el

 

Más pecados capitales “apoblanados”

LUJURIA

El deseo desenfrenado de hacer la visita de las siete casas ¡pero en moteles o tables! cuando no es jueves santo. Además de tomarse fotografías con las(os) edecanes y echarse un taco de ojo con las(os) feligreses más agraciadas(os) en misa. ¿A poco no por eso vas a las misas de Nuestra Señora del Camino o Nuestra Señora de la Esperanza?

PEREZA

Falta culpable de esfuerzo físico, es decir, optar ir de antro a Lomas en vez de Cholula “porque está lejos”.  O estacionarse en doble fila para ordenar y comer una hamburguesa o hot dog en los carritos de la Juárez.

ENVIDIA

Supone el deseo de obtener lo que otros tienen, como el milagroso “paro” con los cadeneros en Cholula o Sonata. Incluso una mesa en el fast food de Angelópolis o Dorada y/o un asiento en el RUTA o transporte público.

Una foto publicada por Luis Maldonado (@luizmaldonados) el

Puedes o no estar de acuerdo, pero lo que es un hecho es que sí has pecado de alguna de estas maneras. ¿Qué otras  conductas poblanas añadirías a este pase VIP al fuego eterno? Coméntanos y haznos saber lo pecadores que somos.

Finalmente, para redimir tus pecados, puedes ir a la iglesia y confesarte o comprar obleas de colores y fingir la comunión. Pero sobretodo, compartir esta nota con todos tus amigos(as) poblanos(as),  sin importar si son mochos, pecadores o comunes y corrientes.

Amén.

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