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Refranes antipoblanos, ¿estás preparado para ellos...

Refranes antipoblanos, ¿estás preparado para ellos?

La primera regla de Puebla es que sólo un poblano sabe lo que implica ser poblano. De ahí se deriva la segunda regla: sólo un poblano puede juzgar a otro poblano. Porque realmente no es fácil cargar con toda la responsabilidad de vivir en un lugar tan hermoso, lleno de tradiciones, cultura y comida deliciosa. Habiendo aclarado eso, es de entenderse que no todos nuestros compatriotas lleguen a apreciar todo lo que significamos.

Aceptémoslo, no siempre somos vistos con buenos ojos ni los residentes de otros estados tienen la mejor de las opiniones acerca de nosotros. Y como el hombre teme aquello que desconoce, nuestros vecinos –que nos han tratado poco– inventaron algunos refranes antipoblanos que, aunque completamente falsos, podrían llegar a herir susceptibilidades. Así que permítenos contarte cuáles son y darles una ligera explicación; para que, si te encuentras con algún “desconocedor” de la vida en Puebla, puedas hacerle ver que se metió con la persona equivocada.

Sobre lo que comen los poblanos

Comenzamos esta lista de los refranes antipoblanos con el que dice Tres cosas come un poblano: puerco, cochino y marrano. Es cierto que nuestra gastronomía incluye mucha rica y jugosa carne, pero así es mejor. Además, si no quieres una cemita o tacos árabes o una chalupa, hay muchas otras cosas que puedes probar; por decir las más famosas, mole poblano y chiles en nogada. Y siendo sinceros, ¿quién no va a querer probar los tres primeros platillos típicos?

Sobre las mujeres poblanas

Una advertencia a quienes quieran decir el próximo refrán: cuidado, porque a las mujeres de Puebla se les respeta. Y no necesitan que nosotros intercedamos, ellas saben darse a respetar.

Con eso en mente, abordemos el segundo de los refranes antipoblanos que reza Ni mula alazana, ni mujer poblana. Es una comparación entre un animal difícil de tratar y una mujer que no resulta fácil de conquistar. Refleja la fobia de aquellos que no son nada buenos para el arte de la conquista y piensan que las mujeres poblanas son temibles. No se preocupen, los entendemos. No cualquiera tiene el talento para enamorar a una mujer de Puebla.

Sobre la historia de Puebla

En alambique pondrás
a Lutero y a Calvino,
a un ladrón y a un asesino
y luego le agregarás
la sangre de Barrabás
y la de Herodes inhumano,
después de la quinta esencia
obtendrás por excelencia
un auténtico poblano”.

Esa ingeniosa rima hace referencia a un pasaje de la historia que también acompaña al siguiente refrán De la Puebla, el jabón, la loza y no otra cosa; o poblano loco y vano, poco fiel y mal cristiano. Verás, durante la invasión yanqui a México, los soldados gringos atacaron capillas e iglesias en Nuevo León; por lo que los sacerdotes “organizaron” una defensa, alentando a la población a combatir a los invasores. No funcionó, aquello fue una masacre. En cambio, el obispo poblano recibió diplomáticamente a los invasores y evitó un desenlace similar. Y, aunque quieran llamarse valerosos y héroes, sabemos quiénes fueron y dónde se libró la Batalla en la que México derrotó al ejército más poderoso del mundo.

Sobre tratar con poblanos

Este debe ser el más famoso de los refranes antipoblanos. Perro, perico y poblano, no lo agarres con la mano; tócalo con un palito porque es animal maldito. Se refiere a una doble moral que nos atribuyen a los poblanos, inexplicable. Quizá tenga que ver con todas las iglesias que tenemos y que, al parecer de algunos, no actuamos como personas devotas. Pero lo cierto es que en Puebla no somos los mochos que todos desean encontrar.

Si nuestros vecinos se dieran la oportunidad de conocernos más, verían que Puebla es un estado maravilloso y que su gente –obviamente existen algunas excepciones– es digna merecedora de este lugar.

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