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Relojes Centenario, orgullo de Zacatlán

Relojes Centenario, orgullo de Zacatlán

La historia de Relojes Centenario comenzó hace más de 100 años en una pequeña granja de la Sierra Norte de Puebla. Nació de las manos y el ingenio de Alberto Olvera, un joven inquieto, apasionado por los relojes, que terminaría por construir un legado imborrable. La grandeza de su proyecto se consolidó no solo en México, sino en el mundo, y convirtió a Zacatlán en epicentro de la manufactura de increíbles relojes monumentales.

La historia de Relojes Centenario

Relojes Centenario es la primera fábrica de relojes monumentales de América Latina. Fue fundada en 1918 por el ya mencionado Alberto Olvera, quien comenzó con un pequeño taller en la granja familiar de Coyotepec, un pequeño poblado localizado a las orillas de Zacatlán. Justo para este lugar construyó su primer reloj cuando únicamente contaba con un torno de madera, una tragua, un yunque y algunas herramientas rudimentarias del taller de carpintería de su padre.

Relojes Centenario es la primera fábrica de relojes monumentales de América Latina.
Foto: @rcentenario

La prueba de fuego vino después, cuando elaboró el primer reloj monumental para un edificio público, precisamente para la iglesia principal de Chignahupan. Esta fue la creación que marcó el inicio de una fructífera historia donde la magia de la exactitud fue la protagonista. Nació entonces Relojes Centenario, nombre adoptado en 1921 para conmemorar el centenario del fin de la Guerra de Independencia de México. El negoció se extendió y fue necesario trasladar el taller a la ciudad de Zacatlán, donde la empresa echó raíces. Actualmente, en Relojes Centenario trabajan los hijos y nietos de Alberto Olvera, además de más de medio centenar de empleados y obreros.

Un legado imborrable

La empresa ha construido más de dos mil relojes monumentales, utilizados principalmente en iglesias y edificios gubernamentales, además ha reparado otros relojes mexicanos y europeos. Cada año, entre 70 y 80 de sus piezas son colocadas en poblaciones de diversos puntos del globo terráqueo. Se calcula que tan solo en nuestro país, hay más de mil 500 relojes monumentales.

El reloj floral de Zacatlán es creación de Relojes Centenario.
Foto: youtube.com

Cada uno de sus ejemplares es único y no existen dos iguales, pues no solo se comprometen con un cliente, sino con toda una comunidad que depende de un sistema para medir el tiempo y realizar sus actividades. Una de sus creaciones más notables es el reloj de las flores en el Parque Hundido de la Ciudad de México, uno de los más grandes del mundo, que ocupa un espacio de 78 metros cuadrados y tiene una carátula de diez metros de diámetro. También está el reloj floral de Zacatlán, que se instaló en 1986 y tiene dos caras de cinco metros de diámetro controladas por el mismo mecanismo y un carillón de alto realismo que ejecuta melodías diferentes según la época del año y la hora del día.

La historia de Relojes Centenario es tan interesante y basta que la compañía ha abierto un museo para conocerla. Desde 1993, en el nivel superior de la fábrica se instaló una exhibición que alberga relojes originales y réplicas, incluso ejemplares de relojes de sol utilizados dos mil años antes de Cristo. Al museo se llega a pie a través de la fábrica, que está abierta a los visitantes. Visita Relojes Centenario y empápate de historia, está en Nigromante 3, colonia Centro, en Zacatlán.

Continúa leyendo: ¡Tlayoyos! Una delicia de la Sierra Norte

Foto de portada: holazacatlan.com

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