Xochitlán, un pueblo de secretos

Cuenta la leyenda que hace muchos años, dos grupos indígenas llegaron a este sitio para fundar un poblado. Los ancianos y sabios de la comunidad, buscaban un nombre para el nuevo sitio pero la inspiración no llegaba. Fue entonces que una pequeña niña, que jugaba entre flores le dijo a los demás, “xochitl” y una de sus amigas grito “tlan” para manifestar su acuerdo. Fue así como nació Xochitlán, el “lugar de las flores”. Un lugar de matices, colores y calor de hogar.

Paraíso entre historias

Ubicado al norte del estado de Puebla, Xochitlán es un pequeño edén de vestigios y monumentos naturales. Anteriormente, era conocido como Villa de Xochitlán de Romero Rubio en honor a la esposa de Porfirio Díaz: Carmen Romero Rubio. Fue hasta el año de 1982 cuando se decidió renombrarlo en honor al Niño Héroe Vicente Suárez, ya que él es originario de este sitio.

Xochitlán

Caminando por las empedradas calles de Xochitlán se puede notar algo de inmediato: café fresco y ambiente de montaña. Y es que el pequeño poblado se encuentra rodeado de algunos riachuelos y montañas imponentes. Uno de los escenarios que orgullecen a la población es la Ex Hacienda Grutas de Santa Elena. Esta antigua hacienda cafetalera se encuentra a las afueras de la ciudad y está cubierta de una abundante vegetación. Los cascos, columnas y paredes son una muestra de lo que alguna vez fue este magnífico sitio que hoy se puede visitar. Aquí también se encuentra una enorme cueva y un río que da vida a todo el sitio devorado por la naturaleza.

Ex Hacienda de Santa Elena

Catedral natural

Unos quince minutos de distancia separan a la ex hacienda con la Poza Verde. Este exquisito paraje es llamado así debido al color del agua que existe en la zona. En el lugar también se encuentra una pequeña cascada que alimenta la poza. Aquí podrás nadar y refrescarte después del cansado camino.

Mirador del Balcón del Diablo

La belleza de Xochitlán va del cielo a la tierra y uno de sus grandes vigilantes en las alturas es el Mirador del Balcón del Diablo. Desde aquí, la vista parece sumergirse por los cañones de los ríos Ateno y Zempoala. Al volver al centro no olvides visitar el Santuario de la Virgen de Guadalupe. No hay duda que Xochitlán es ese tipo de joyas que parecen suspendidas entre el cielo y el tiempo y que vale la pena visitar al menos una vez en la vida.

Xochitlán

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